A ver, como se explica o como se cuenta tamaño
acontecimiento. Es inmensamente increíble. Es desbordante, uno se
quiebra y no queda más que llorar de felicidad.
Que emoción verlo venir a lo lejos, como en las películas, verlo
venir a lo lejos rodeado de jóvenes. Aquí nosotros verlo venir
rodeado de tanta gente que a cada paso era más. Gente de todas las
edades: bebés y niños en brazos, chicos de la escuela, jóvenes de
los grupos salesianos agitando banderas, hombres y mujeres;
trabajadores y estudiantes que por un día dejaron todo para estar
aquí. No se lo hubieran perdonado jamás el no haber estado aquí este
día.
Que emoción verlo bajar del camión, verlo descender suave y
lentamente. Sentir que uno se llena de tanta paz y de alegría al
mismo tiempo. Ver su cuerpo, sus manos entrelazadas, sus ornamentos
sagrados. Esperar ver su rostro y sí, al fin ver su cara. Después de
años de verlo solo en imágenes y estampas. Ahora ver por fin su
rostro, el rostro de Juan Bosco.
Que emoción estar a su lado, estar a su lado, sí estar a su lado por
fin, luego de tanta espera. De meses y meses de escuchar que ya
viene Don Bosco. Luego de estas últimas semanas de preparación, de
estos últimos días de ornamentación y de estas últimas horas de
eterna espera.
Que emoción caminar a su lado, caminar a su lado, sí caminar a su
lado. No se puede evitar que se le vayan a uno tantas lágrimas de
felicidad, de alegría, de algarabía, de paz. Como describir lo que
siente uno al tenerlo frente a frente, el corazón te late cada vez
más fuerte, retumba y pareciera que fuera a salirte del pecho. Y
vuelve la paz, cuando luego de la emoción inicial, te paras al lado
de el y respiras hondo y le agradeces por haber venido a visitarnos.
Está vivo, está vivo, sí está vivo y nos vino a visitar.
Gracias Dios por hacernos Salesianos. Gracias Dios por este inmenso
regalo que es tener a San Juan Bosco como Padre, Maestro y Amigo.
Este recuerdo no se va jamás de la memoria. Tanto tiempo desde que
ingresamos a la obra salesiana, de crecer escuchando historias de su
vida, tanto tiempo de aprender del Santo de los Jóvenes. Y ahora
tenerlo aquí entre nosotros es increíble.
Luís Marcelo Dias.
Preparativos
Don Bosco en la Escuela
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Experiencia de la Comunidad Juvenil Don Bosco de Jujuy en Salta
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